El secreto de sonreír

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Que importante es el sonreír, mucho más de lo que imaginamos. La sonrisa debería ser boynuestro gesto continuo y diario. Sin duda eso mejorará nuestro ánimo, nuestra percepción de las cosas y nos creará un entorno más amigable. Esto es, porque la sonrisa proviene de la alegría y del amor. Es una manifestación de la bondad de nuestro corazón. Cuando quieres ganarte la simpatía de alguien, le sonríes. Sabes que la sonrisa es un poderoso aliado. Si alguien te responde con una sonrisa, significa que estás ganando la amistad de su corazón.

En el oriente se obliga a sonreír, en las distintas disciplinas como el yoga, el taichi e incluso en las artes marciales. Porque se sabe que la sonrisa es saludable tanto para el que sonríe como para el que recibe esa sonrisa. Imagina un mundo donde todos sonrían, sin duda sería un mundo superior, perteneciente a una cultura superior.

Una vez un amigo mío habló con un nativo del Ecuador. Mi amigo le dijo: “Ustedes han sido dominados ya por más de quinientos años, ¿cómo pueden tolerar tanto? ¿Por qué no hacen nada?”. El sabio indígena le respondió con una sonrisa: “Mi querido muchacho, quinientos años no es mucho tiempo, fíjate y después dime qué hace siempre la gente de mi pueblo”. Mi amigo le dijo que su gente viaja mucho, que hace muchos negocios, que cultivan la tierra, que son artesanos, etc, a todas estas respuestas el anciano le dijo que no era eso. Finalmente este joven se dio cuenta que la gente de su pueblo siempre estaba sonriendo, “eso es, precisamente,” le dijo el anciano.

De este modo vemos que la sonrisa es la señal de una cultura que ha aprendido a tolerar, a no desesperar y a extraer sabiduría de las mayores adversidades. “Una sociedad donde nadie se sonríe, está muerta,” dijo Rouseau y el filósofo inglés John Locke dijo: “Los hombres olvidan siempre que la felicidad es una disposición de la mente y no una condición de las circunstancias”.

Así, la sonrisa es el resultado de un buen actuar, es una expresión de amor y la prueba de una mentalidad positiva ante la vida, lo cual es imprescindible para atraer todo lo que es favorable, para no dejarnos abatir ante las dificultades de la vida. La sonrisa es un poderoso anticancerígeno, porque no olvides que la felicidad pertenece a una menta sana y por ello es de lo más saludable. La ciencia médica ha comprobado que la sonrisa ahuyenta el estrés, la depresión y fortalece el sistema inmunológico.

De más está decir que la sonrisa proviene de un estado de felicidad, ¿pero cómo conseguir y conservar esa felicidad? En nuestra consideración la verdadera y perdurable felicidad tiene un origen espiritual, esto se comprueba al ver que los Vedas nos enseñan que la sonrisa proviene de Dios.

Podemos decir que la sonrisa es algo divino, porque, a fin de cuentas, muestra la alegría de nuestro espíritu. En India, de hecho, representan a Dios sonriendo. Debe ser así porque Él es la persona más feliz. Si Él no fuese el mas feliz, Su existencia no sería la Suprema. Por ello decimos que la mejor sonrisa es la de Krishna, la del Señor Supremo. Él es infinito y es el encantador de todas las almas.

El nos está esperando por ello, con una gran sonrisa, Su sonrisa es el galardón tras nuestro largo recorrido para llegar a la trascendencia.

El propósito tuyo, se supone, también debe ser el amor y la alegría. Tener a Dios es la más grande alegría y como dice el dicho: “si no hay alegría en el camino, ¿cómo esperas encontrarla al final? Más te vale que vayas por el camino trascendental, que es uno de alegría, un camino que hace feliz, que invita a los demás a participar, para superar las tristezas, las angustias, los egoísmos, las envidias, las frustraciones innecesarias.

Todos estamos en el mismo barco, y nuestro cuerpo material no es la fuente de la eterna juventud. Con este cuerpo solo nacemos, envejecemos, enfermamos y morimos; pero al mismo tiempo tenemos la gran alegría de ser parte del infinito, de ser parte de Dios. Somos parte de Su plan. Somos parte de Su gran regalo. Por ello tenemos muchas razones para estar agradecidos y para sonreír. En un lugar donde hay alegría y donde está el Señor Supremo, siempre hay motivos para estar feliz y para sonreír. Donde se practica la meditación y la devoción, uno está feliz de recibir a una visita, pues es otra alma que viene a acompañarnos en el sendero.

El tesoro de nuestra vida, la sonrisa, que es una expresión de la alegría interna, es una forma de agradecimiento, es una expresión de simpatía, de preocupación por el prójimo. Y cuando uno le sonríe a otro, espera que por lo menos le dé una señal de aprecio y de bienestar, pues, de lo contrario, si no lo hace, se va a preocupar por él y pensará: “¿Por qué está triste? ¡Ay!, ¿estará enfermo? ¡Ay!, ¿por qué está tan lejos de mí?, ven, vamos a trabajar, arreglemos esta situación, ¿cómo solucionaremos tu problema de salud?”

La sonrisa en la comunicación es algo muy grande, muy bello, viene del mundo espiritual y a la gente que sonríe la hace ver como un sol radiante. La belleza de la sonrisa nos hace incrementar nuestra fe en Dios y cuando el maestro nos sonríe, es porque está complacido con nuestros esfuerzos y nos está llenando de bendiciones para que sigamos adelante con nuestros amigos.

Esta sonrisa es tan preciosa, nos ayuda a seguir luchando, a seguir adelante, a sentir que tenemos mucho que hacer para ayudar a los demás. Esa es la esencia, porque la sonrisa del alma nos invita a una relación de corazón a corazón. En la vida monástica se nos invita a participar en una gran lucha por el bien común, a una lucha trascendental que incluye el bien de la familia. Por todo esto, esfuérzate desde ahora por tener siempre una sonrisa para ofrecer a los demás, de esta manera contribuiremos en la reestructuración de la gran familia universal. Gran cultura significa gran corazón, y gran corazón significa tener una gran sonrisa para los demás. De la belleza e importancia de la sonrisa se ha dicho:

“Una sonrisa significa mucho. Enriquece a quien la recibe; sin empobrecer a quien la ofrece. Dura un segundo, pero su recuerdo pocas veces se borra”.

“Sonríe, aunque sólo sea una sonrisa triste, porque más triste que la sonrisa triste, es la tristeza de no saber sonreír”.

“Es más fácil obtener lo que se desea con una sonrisa que con la punta de la espada”.

“El maquillaje que más embellece es una sonrisa sincera”.

“No hay ninguna cosa seria que no pueda decirse con una sonrisa”.

“No hay nadie tan rico que no la necesite ni tan pobre que no la pueda dar”.

“Sonríe, aunque sólo sea una sonrisa triste, porque más triste que la sonrisa triste, es la tristeza de no saber sonreír”.

Fuente: Colección Sabiduría Védica
Autor: Swami B.A. Paramadvaiti