El comerciante consciente

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La ancestral cultura védica organizaba la sociedad dividiéndola en cuatro grupos. Esta comerciantesdivisión es según lo referente a cualidades materiales y los deberes de cada sector social; esta clasificación es conocida como varna asram dharma. De acuerdo a las partes del cuerpo, es decir: la cabeza, los brazos, el estómago y las piernas, se puede establecer la correspondencia entre éstas y las actividades de la sociedad humana. Veamos en qué forma: los brahmanas o las personas dedicadas a la protección espiritual, cumplen la función de la cabeza; los ksatriyas son quienes se preocupan de la administración y cumplen el deber de los brazos; los vaisyas o los comerciantes se relacionan con el estómago; y los sudras o los trabajadores y obreros, se vinculan a las piernas.
En esta oportunidad nos vamos a ocupar de la clase basilla o comerciante. El comerciante se mueve en el mundo de las ventas y los negocios, un ambiente lleno de trampas, exageraciones y jugadas que exigen habilidad y decisión. Este círculo se rige por las poderosas leyes del mercado, que determinan cosas como el consumo.

El contexto del consumo es increíble; la gente compra y compra cosas que en buena medida son sólo juguetes desechables. Sin querer decir que la actividad comercial sea negativa absolutamente, la humanidad, condicionada por los estímulos que entrega el sistema, consume irresponsable e irreflexivamente muchas cosas nocivas para el mundo, sólo con la justificación del placer material, el “bienestar” o el confort. Esta conciencia está motivada por la problemática lógica de la industria y el comercio, a saber:la industria le da a la gente lo que la gente espera, pero a la vez le dice a la gente qué esperar.

A pesar del materialismo, la violencia y la poca profundidad de relaciones entre los seres humanos, es importante que existan personas que realmente quieran actuar en beneficio de la humanidad; que anhelen ofrecer una vida sana y bondadosa y que deseen volverse instrumentos del amor de Dios. En el mundo del comercio, una persona con esta conciencia recibe el nombre de vaisyarishi o comerciante consciente. Un rishi es un sabio, es decir, alguien con una conciencia evolucionada, un bienqueriente de las entidades vivientes. En la cultura védica, el comerciante debe cultivar estas cualidades.

Pensando en lo importante que es la actividad del comercio para la sociedad, Srila Prabhupada, un importante Maestro Espiritual Vaishnava, explicó en qué cosiste la perfección del espíritu mercantil. Este planteamiento se expone a continuación.

Los vaisyasrishis comprenden claramente los siguientes puntos: (i) Dios es el propietario legítimo de todo; (ii) fuimos creados por Dios y obtenemos sustento gracias a Él; (iii) no se debe participar en la matanza de los animales directa o indirectamente, ni lucrar con los derivados de semejante acto de violencia; (iv) los recursos generados deben ser empleados en el servicio a Dios y, aunque sea una redundancia, para el bien de la humanidad; (v) la transparencia en los negocios mantiene la bondad y la amistad; (vi) es un deber proteger a las vacas y a la madre tierra; (vii) la importancia de los vaisyasrishis radica en que son los que mantienen la economía de la sociedad; (viii) en la administración de las ganancias es vital contar con la guía de personas cualificadas espiritualmente; (ix) se debe promover el vegetarianismo en tanto que es la alimentación más sana y la mejor manera de activar la economía y contribuir al medio ambiente y la ecología; (x) no es ético comerciar con productos que atenten contra la salud de la humanidad, como las drogas y el alcohol; (xi) es importante enseñar a la sociedad a trabajar de manera estable y equitativa, sin esperar resultados a cambio.

Un comerciante consciente también debe supervisar la producción de los alimentos y cuidar la tierra, luego no puede permitir que las empresas multinacionales contaminen con su sucio negocio de semillas transgénicas, pesticidas y abonos químicos. Así mismo, el comercio debe mantenerse leal a su comunidad. La globalización, que hace que todos los negocios y mercados pequeños desaparezcan y queden en manos de los dueños de las grandes corporaciones, no es conveniente para nadie, aunque estas grandes empresas crean la ilusión de que sus productos son asequibles al público en general.

Los comerciantes conscientes están llamados a pulir la economía, sin que ello implique a los Estados dejar de contar con sus impuestos para financiar los programas de gobierno.

Hay un ilustrativo relato hindú referente a los vaisyasrishis. Se trata de la historia de Lala Babu, uno de los comerciantes más ricos de Bengala, 200 años atrás.

Cierto día Lala Babu escuchó una voz que le dijo: –Lala, ¿cuánto tiempo más quieres perder?–. Él tomó esto como un aviso de Dios para su vida. Siguiendo el llamado espiritual, Lala Babu se fue a Vrindavana, un sitio de peregrinaje a una hora y media de Nueva Delhi (India). Lala Babu comenzó a establecer allí su misión. Se preocupaba por que los templos tuvieran sustento; renovó el sagrado lago Radha Kunda y realizó obras benéficas para las personas del lugar, entre las que se cuenta la construcción de uno de los templos más importantes de Vrindavana, situado justo al lado de Vrinda Kunja (destino de tours inbound y santuario de la familia Vrinda). Al final de su vida, Lala Babu se entró en la orden de sannyas, la iniciación sagrada que indica que la persona renuncia a las cosas materiales para servir a Dios con el pensamiento, las palabras y las acciones. Fue tan rigurosa su renuncia, que Lala Babu decidió mendigar por sus alimentos, como una muestra de dependencia absoluta de Dios. Similar al caso de Lala, hay muchos otros ejemplos de grandes personalidades de la comunidad vaisya.

Así como en antaño, los comerciantes seguirán manejando el dinero y sustentando el poder. Pero ello no puede dirigirlos hacia el orgullo y la explotación. Tanto dinero como poder se deben utilizar responsablemente, comprendiendo que se trata de un servicio administrativo a Dios y a la humanidad.

El comerciante está llamado a observar y defender los principios del dharma (las leyes naturales de orden social y espiritual) y sus ejercicios. Sin tener que abandonar su papel como financistas, los vaisyasrishis deben mantenerse muy cercanos a la vida espiritual. Uno recibe responsabilidades con el propósito de cumplirlas correctamente y avanzar en el desarrollo del verdadero propósito de la vida.

Fuente: Colección Sabiduría Védica
Autor: Swami B.A. Paramadvaiti

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