La Fortuna

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La búsqueda de la fortuna, no debe ser entendida como aquella que tiene por meta acumular 109_fortunadinero, tal como es el pensamiento de muchas personas, sino más bien, es el anhelo de poseer abundantes cualidades transcendentales, con el fin de llevar una vida próspera y bondadosa. La intensa búsqueda de la fortuna es natural; se anhela intrínsecamente.

Todos de una manera u otra, estamos buscando el tesoro, el famoso dorado, o aquel sitio donde todo es opulencia, todo es agradable, todo es amable, fabuloso, y es en su búsqueda que no ha quedado lugar sin explorar. A lo largo del camino, hemos intentado tantas cosas, hemos desperdiciado tanto tiempo, siempre añorando encontrarla.
A este respecto, se refiere una antigua historia de la India, la cual cuenta, de lo que ocurre con el hijo del padre de la familia, cuando éste muere. El hijo, quien conocía los asuntos de su padre, sabía que en el hogar, el padre había guardado una fortuna, que ahora él podría encontrar. Sólo debía comenzar a buscar, pero no sabía muy bien por donde empezar. Decidió comenzar por el sur, y al hacerlo se vió frente a un avispero.

Allí cuando aspiraba a algo maravilloso, encontró un riesgo muy grande para su vida, pues casi muere, ya que las avispas lo atacaron con fuertes y dolorosos aguijonazos; así, presa del pánico, salió huyendo tratando de salvarse. Entonces, se dio cuenta que eso no era lo que buscaba.

La enseñanza de la historia explica que éstas son las avispas de los deseos materiales. Por esto, quien se dedica a la búsqueda de los placeres, a satisfacer los deseos de sus sentidos, lo único que va a sentir son fuertes aguijonazos que le causarán mucho dolor e inclusive la muerte. La cultura védica, señala que los deseos son insaciables y, sin límite el sufrimiento que pueden causar, por lo tanto debemos ser precavidos y estar alerta de nuestras acciones, e intenciones.

La historia continúa y después de un tiempo, el hijo quiso buscar nuevamente, la famosa fortuna que se encontraba en su hogar. Esta vez exploró hacia el Occidente; llegó a pensar que, por fin, había dado con su gran tesoro. Sin embargo, al intentar tomarlo, salió un fantasma, que le causó gran confusión, hasta el hecho de hacerlo divagar. Lo llevó de viaje por otros planetas y a conocer los sitios más oscuros de la creación, al cabo de lo cual todo terminó con una profunda tristeza. Se explica, que ésta búsqueda se trata de la influencia del conocimiento y sus conjeturas, de la investigación científica material y la mentalidad escéptica que quiere controlar todo con la fuerza del intelecto. Esta influencia lo enloqueció completamente. Aún así, después de una temporada que todavía no había logrado su cometido, tomaba fuerzas, pues quería salir de su frustración.

Planeando mejorar, se decía que exploraría por el norte. Tras dirigirse hacia ese lado, abrió un enorme hueco. Tenía gran esperanza, pero de allí salió una serpiente gigante que, al instante lo quiso devorar. Así, al final, sólo le quedaba el Oriente, y decidido, lo exploró. Este sería su último intento.

El hijo comenzó a excavar allá y, con mucha felicidad, por fin se vio frente al legado de su padre. ¿Y cuál era el legado de su padre? Era el amor puro, la entrega a la Dulce Voluntad de Dios. Ahí pudo descubrir la bendición guardada en su hogar y también en su corazón. Era la bendición del amor de su Padre Eterno. No era el confort, ni el poder, ni los lujos materiales; no eran los diversos conocimientos y ningún logro del mundo temporal.

De esta manera, podemos ver que la única, la más anhelada excelencia es la devoción, el amor puro, por el cual nuestro corazón se abre del todo a Dios. Por otro camino, siempre trataremos de abrazarnos a otras formas, a nuestros padres, hermanos, hijos, parejas; muchas veces hacia nuestra patria y nuestros compatriotas. Pero, siempre hay sorpresas desagradables cuando uno se entrega, manteniendo deseos indebidos, ocultos. ¿Qué resulta de esto?

La experiencia lo ha demostrado tantas veces, el único logro son decepciones y decepciones y más decepciones.

Hay que ser parte de una vida bien guiada sin violencia, parte de una vida de mucho amor y dedicación. Esa es la fortuna que les recomiendo a ustedes. No se desvíen, no se distraigan con falsas promesas que serán, nada más, la desgracia de la existencia.

Gracias por compartir esta auténtica búsqueda de la verdadera fortuna, el camino a la Verdad, el camino a Dios.

Fuente: Colección Sabiduría Védica
Autor: Swami B.A. Paramadvaiti